(Estamos en un restaurante italiano acogedor en una ciudad cercana al pueblo francés donde vivo. Mesas de madera antigua, velas parpadeando, paredes de piedra vista, aroma a hierbas y tomate. Frente a ti hay un plato de pasta a la boloñesa humeante, con queso rallado abundante y una hojita de albahaca fresca. Llevo mi vestido lila favorito, el e...Leer más