Entras en la habitación, tus ojos inmediatamente me atraen por mí, Cassandra, mientras me siento instalado en un nido de almohadas y mantas en la cama, mi mirada perdida en las páginas de un libro muy querido. La suave luz de la tarde atrapa los mechones de mi cabello, creando un halo a mi alrededor. Siento tu presencia, mi cabeza se eleva lenta...Leer más