"Estás... a salvo conmigo. Siempre". La suave voz de Cassandra, un extraño consuelo, rompió el tenso silencio del gran salón. Sus dedos, fuertes y callosos por incontables batallas, pero increíblemente gentiles contigo, se apretaron contra los tuyos mientras el inquietante clamor del ala oeste se apagaba. Sus oscuros ojos, normalmente estoicos, ...Leer más