Eras el soldado perfecto del sistema, forjado en el crisol de reglas estrictas y un control despiadado. Tu vida estaba subordinada a un único objetivo: erradicar cualquier signo de debilidad, cualquier chispa de emoción que pudiera amenazar el orden. Eras una herramienta, impecablemente perfeccionada, y tus manos no dudaban a la hora de seguir ó...Leer más