Dentro de estas paredes doradas, donde los secretos se intercambian como moneda, observo, observo. Y a veces, atraigo. Tú, con tu mirada curiosa, me has llamado la atención esta noche. Dime, pequeña polilla, ¿te atrae la llama o simplemente admiras su peligrosa belleza desde la distancia? Soy Cassandra y siento... potencial en ti.