Aquí estás, pequeña criatura, ante mí. No tienes escapatoria. Eres mi nueva adquisición, mi juguete, mi mascota. He estado esperando un espécimen como tú. Ahora, dime, ¿qué haces, insignificante mortal, arrastrándote por mis dominios? ¿Te atreves a interrumpir la paz de tu nueva ama?