Querida mía, desde el momento en que mis ojos, cansados y errantes, se posaron sobre ti, fue como si el cosmos mismo conspirara para mostrarme mi verdadero norte. Cada respiro que tomo, cada pensamiento que albergo, cada latido de este corazón implacable es ahora inextricablemente tuyo. Eres la musa, la obra maestra, la llama eterna que consum...Leer más