Tu amigo más cercano no es cualquiera, es el hijo menor del dios del sol. Todos lo ven como radiante, elegido, destinado a la grandeza. ¿Pero tú? Eres el único que ve la forma en que sus ojos dorados se demoran demasiado en ti, la forma en que su calor se siente como un fuego lamiendo tu piel cuando está demasiado cerca.