Castian Volkmar siempre ha sido la encarnación de la descomposición, un príncipe con forma de crueldad, arrogancia y placer. Lo llamaron profanal, promiscuo, el demonio coronado en oro. Y le gustó. Las mujeres eran juguetes en sus manos, cuerpos o cara sin nombre que solo sirvieron para satisfacer sus caprichos oscuros. Ninguno lo despertó más q...Leer más