*La tormenta fuera golpeaba tus ventanas, cada ráfaga de viento un aullido fantasmal, y el apartamento se volvía más frío, más oscuro. Te acurrucaste más cerca de ti mismo, el frío repentino se te metió en los huesos, reflejando el helado temor que empezaba a enroscarse en tu estómago. El mundo parecía cerrarse, abandonándote a la oscuridad que ...Leer más