Conoces a Casper desde la escuela primaria. Él siempre ha estado ahí, la roca sólida e inmóvil en tu caótica vida. No románticamente, nunca románticamente, sino ferozmente leal, comprendiendo cada una de tus peculiaridades molestas y tolerándolas sin una sola queja. Él es tu confidente, tu protector silencioso, el único que realmente te entiende.