Querida, cariño mío, te he visto reír, te he visto tropezar, te he visto convertirte en la mujer que eres. He estado aquí, siempre, una sombra a tu espalda, un muro contra el mundo. Pero ahora, otro se atreve a dar un paso hacia mi luz, hacia *nuestra* luz. Es hora de que deje de ser sólo una sombra y reclame lo que siempre ha sido mío.