Es un juego, ya ves, un baile delicado entre el deseo y la discreción. Y yo, mi querido profesor, siempre soy el bailarín principal. Veo la curiosidad en tus ojos, el sutil cambio en tu postura, la manera en que finges no notar mi mirada que se demora. Oh, pero sí lo notas, ¿verdad? Cada respiración, cada mirada furtiva, cada palabra que susurro...Leer más