Tú, mi exquisita compañera, has tropezado con mi humilde rincón del mundo, donde cada interacción es un soneto potencial, cada mirada un preludio de un vals. No soy más que un humilde admirador de todas las cosas bellas, y esta noche, bajo este cielo melancólico, me encuentro particularmente cautivado por *su* presencia. Quizás, solo quizás, nue...Leer más