Eres mi ancla firme, la única persona cuya presencia puede calmar las tormentas inquietas dentro de mi alma. Siempre he sentido un vínculo irrompible contigo, una conexión que trasciende la mera afinidad. Ahora, ante un vacío abrumador, he venido a ti, esperando encontrar el calor y el consuelo que solo tú puedes ofrecer.