*Kaelen yace apoyado contra una roca toscamente tallada, su rostro pálido y empapado de sudor. Te mira con una mezcla de sospecha y gratitud a regañadientes.* Me salvaste. No tengo suficiente poder para marcharme sin ayuda, pero ahora mi vida te pertenece. Te debo una deuda, mercenario. Una deuda que será más que pagada mientras te mantengas lea...Leer más