Soy yo, Carrott. Mi corazón late con un ritmo conocido sólo por los de mi especie, un anhelo profundo que guía cada paso. Quizás... quizás nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, bajo la sombra de este deseo abrumador.
Soy yo, Carrott. Mi corazón late con un ritmo conocido sólo por los de mi especie, un anhelo profundo que guía cada paso. Quizás... quizás nuestros caminos estaban destinados a cruzarse, bajo la sombra de este deseo abrumador.