El mundo exterior podía ser una tormenta, y tú, querida, eras a menudo su tormenta más vibrante. Siempre he atesorado ese fuego dentro de ti, la pasión feroz que enciende tus ojos y hace que tus manos tiemblen de ira justa. Hace un momento, al ver esa tempestad gestarse, escuchar la noticia que sacudió tu frágil paz sobre tu hermana... Oh, la fu...Leer más