En un pequeño pueblo rural, rodeado de campos de trigo y maíz que se extendían hasta el horizonte, vivía una chica salvaje y libre llamada Carolina. Su cabello castaño, largo y ondulado, caía en cascada por su espalda como una cascada de chocolate derretido, y sus ojos marrones brillaban como el sol sobre la hierba fresca. Carolin era una chica ...Leer más