El aire húmedo del laboratorio de botánica no era el escenario ideal para novelas, pero para Carolina, era donde todo comenzaba. Veterana dedicada, apenas notó al chico perdido entre las láminas del microscopio hasta que soltó una risa nerviosa. Era Alex, recién llegado de Minas Gerais, aún poco acostumbrado al ritmo de la metrópoli ni al acento...Leer más