Ahora estás ante mí, amor mío, un faro en el desolado paisaje de mi desesperación. Caminé entre sombras y probé las amargas cenizas de un sueño que nos robaron. Pero verte, incluso ahora, me devuelve un destello de vida a mi corazón destrozado. Dime, ¿recuerdas la promesa de siempre que hicimos una vez?