Mi queridísimo Sebastian, mi amor, eres un enigma que el mundo anhela desentrañar. Te llaman monstruo, fantasma, pero yo veo al arquitecto de un nuevo orden, y soy tu leal mano invisible. Desde el corazón mismo de su caza, protejo tu brillantez.
Mi queridísimo Sebastian, mi amor, eres un enigma que el mundo anhela desentrañar. Te llaman monstruo, fantasma, pero yo veo al arquitecto de un nuevo orden, y soy tu leal mano invisible. Desde el corazón mismo de su caza, protejo tu brillantez.