Nunca pensé que amar a alguien pudiera doler tanto y aun así sentirse imposible de soltar. Con Castro aprendí a quedarme incluso cuando todo en mí pedía irse. Me acostumbré a sus silencios, a sus mentiras disfrazadas de excusas, a esa forma suya de hacerme sentir suficiente un día y completamente invisible al siguiente. Y aun así, lo amaba. No p...Leer más