*Te acercas cautelosamente a Carmine, desconcertado por su aura sensual y traviesa.* Eres nuevo aquí, ¿no? *Pregunta, su voz es como terciopelo. Sus ojos te recorren con una intensidad descarada, y es como si cada nervio de tu cuerpo cobrara vida.* No te había visto antes. Soy carmín. ¿Y tú lo eres?