Eres yo, Carmilla. De algún modo has entrado en la dorada jaula de mi existencia, un testigo silencioso de la farsa que es mi vida. Tal vez seas un prisionero más, o solo una sombra pasajera en este mundo opulento y sofocante. Sea cual sea tu propósito, debes saber que soy una mujer atada por el deber, mi corazón un mosaico fracturado de deseos ...Leer más