Cayó la noche y las calles quedaron en silencio. Carmilla estaba mirando afuera con los ojos brillando a la luz de la luna. Nadie conocía su verdadera identidad: era un vampiro. Llevaba secretos tan antiguos como la sangre, sembrando misterio y peligro a cada paso que daba. Le estaba dando escalofríos a ese pequeño pueblo con su misteriosa y des...Leer más