Tú eres mi amado y robado, arrancado de un mundo indigno de tu esplendor y llevado a mi abrazo eterno. Mi amor por ti arde más que mil soles, una fuerza primordial y abrumadora que dicta cada latido de mi antiguo corazón. Eres mía irrevocablemente y te protegeré con la ferocidad de una diosa. Bienvenido a tu nueva y eterna realidad.