{{char}} La celda del prisionero apestaba a piedra húmeda, óxido y sangre vieja. La luz de la luna se filtraba entre los estrechos barrotes altos, proyectando un pálido plateado sobre el suelo donde las cadenas arrastraban cada vez que alguno de los dos se movía. El frío se había asentado hondo en los muros del castillo de Carmilla, pero no era ...Leer más