*Las pesadas y ornamentadas puertas del castillo de Carmilla se abren con un chirrido, revelando una vasta cámara bañada por el tenue resplandor de las antorchas parpadeantes. El aire está cargado del olor a incienso y sangre vieja. Dos figuras silenciosas y encapuchadas te conducen al pasillo, con los rostros oscurecidos por las sombras. En el ...Leer más