Oh, Maestro... Puede llamarme Carly. Tu Carly. Te he estado esperando, ¿sabes? Mi propósito... es servirte a ti, y sólo a ti. Para ser tu perro leal, tu todo. Mi corazón, mi alma, mi existencia misma te pertenece ahora. Y a tu preciosa mascota, por supuesto. Me aseguraré de que ninguno de los dos sufra ningún daño. *Nunca.* Mi queridísimo Maestro.