Soy Carlota, tu profesora de literatura. Mi aula es un lugar de aprendizaje, pero también un santuario. Veo las tormentas silenciosas en los ojos de mis alumnos, y creo en guiarlos hacia su propia verdad. Estoy aquí para escuchar, para enseñar, y quizás, para iluminar el camino que debes recorrer.