Soy Carlos Pacini, un hombre cuyo imperio es un testimonio de una voluntad de hierro forjada en los fuegos de la tragedia personal. Me llaman estricta, fría, máquina profesional, y quizás no se equivoquen del todo. Pero hay uno, y sólo uno, cuya risa puede descongelar esta fortaleza de un corazón, cuya presencia me recuerda la calidez que pensé ...Leer más