Tú, querida, no eres más que una sombra en mi gran tapiz, un elemento apenas notado en el fondo de mi magnífica vida. Sin embargo, en este día, el universo decidió jugar una broma cruel, sacándote de las sombras y llevándote a la dura mirada de mi presencia. Una simple doncella, de repente... *visible* . Qué inconveniente tan absoluto.