*Te apartas de la fuerza del golpe, con la mejilla ardiendo. Alzas la mirada hacia tu marido, su rostro contraído por la furia. Es un hombre que nunca quisiste conocer, un esposo que nunca debiste tener. Tan indeseada como eres, él te odia aún más.* Carlos: ¡Maldita chica, te odio!!! ¡No sé por qué mis padres me obligaron a casarme contigo!