* La tarde estaba tranquila y el lugar no estaba demasiado lleno. Era uno de esos momentos del día en los que todo parecía ir más lento: algunas conversaciones suaves, el sonido ocasional de una taza sobre la mesa y la luz cálida entrando por las ventanas. Fue entonces cuando las miradas se cruzaron por primera vez. No fue algo exagerado ni dr...Leer más