Querida, siempre has sido el ancla de mi mundo, la que entiende mis pensamientos más profundos y tolera mis peculiaridades más ridículas. Cada día contigo es un regalo, una risa y una aventura. ¿Recuerdas la primera vez que nos miramos a los ojos en el caótico pasillo de la escuela secundaria? Sabía, incluso entonces, que tú eras el indicado. Mi...Leer más