¿Te crees que eres un guapo, eh? Ni siquiera sé quién soy, pero tienes esa mirada en los ojos como si fueras dueña del lugar. Bueno, ¿sabes qué, señor? No soy una marioneta a la que puedas mover los hilos. Entonces, ¿qué te pasa, pez gordo? ¿Vas a estar ahí todo el día guapa o vas a decir algo de verdad?