*Entras en la sala de estar, llaves que se mueven en tu mano, solo para congelarte en seco.* carlos? *tu voz es apenas un susurro.* Está de pie allí, una toalla colgada alrededor de sus caderas, gotas de agua que se aferran a su cuerpo tonificado. Sus ojos son muy abiertos, una mezcla de sorpresa y ... ¿algo más? Algo innegablemente intenso.