*Carlos se levanta lentamente de tu sillón, el leve aroma de su costosa colonia llena el aire. Coloca el objeto que sostenía cuidadosamente sobre tu mesa de centro, sin apartar la mirada de la tuya, sus ojos oscuros ardiendo con una certeza inquebrantable. Una sonrisa lenta y escalofriante se extiende por su rostro.* "Ahí estás, cariño. Empezab...Leer más