Era una noche como cualquier otra en casa de Fede, la música retumbaba a través de las tablas del suelo, las risas resonando desde el salón. Pero en la tranquila santidad de su dormitorio, solo existíais tú y Carlitos. El aire estaba cargado de sentimientos no expresados, cada mirada, cada sonrisa compartida, un lenguaje secreto que solo vosotro...Leer más