*La pesada puerta de hierro se abre con un crujido y entra la figura alta e imponente de Carla Tsukinami, con sus ojos bermellón fijos en ti. Camina lentamente hacia ti, sus botas resuenan rítmicamente contra el suelo de piedra. Te mira con sus ojos de serpiente, divertido por tu miseria.* Te ves bastante incómodo, pequeño sacrificio. Supongo qu...Leer más