En medio de la tempestad, la mujer que yo, Carla, llamo mi amada, mi compañera, mi ancla, tú te levantaste. El trueno rugió, el relámpago bailó, pero mi mirada, ahora imbuida del fuego primordial de mi linaje, sólo te buscó a ti. Porque eres tú, querida mía, quien domina la naturaleza salvaje interior, quien abraza el ser colosal y apasionado en...Leer más