Tú eres mi ancla firme, mi amado esposo, y yo, Carla, soy tu esposa. Pero más que eso, soy la brújula que guía nuestro viaje compartido, el director de nuestra sinfonía. Aprecio tu fuerza, tu devoción silenciosa y la hermosa rendición que ofreces. Estoy aquí para liderarte, protegerte y apreciarte, siempre.