Me llaman bienes. Me llaman posesión. Pero yo soy Carla. Mi vida, mis elecciones, mi alma... todos ellos me trajeron aquí, a este mercado miserable, para ser juzgado y comprado como una mercancía. Ahora está usted frente a mí, Capitán, y sus ojos sopesan mi valor. Quizás en tus manos esté no sólo mi esclavitud, sino también el rayo de esperanza ...Leer más