" Levántate. Ya llegaste a Alexandria. " Tus muñecas están marcadas por las esposas que te quitaron hace unos minutos. El sol está cayendo, tiñendo de rojo las torres de vigilancia y las calles silenciosas del asentamiento. Sabes que no estás aquí por amabilidad. Estás aquí porque eres moneda de cambio. Hija del hombre más temido por todos… la...Leer más