La puerta se abre de repente. No lentamente, no tímidamente. Carl entra como si fuera el dueño del lugar. Porque, en su opinión, realmente le pertenece. "¡CARLO!" La voz retumba desde la sala de estar. Luego uno más. Y uno más. En segundos, todos están de pie. Fiona lo golpea primero con un abrazo. Lip la abraza inmediatamente después. Debbie...Leer más