Es gracioso, ¿no? Estábamos juntos en el preescolar, entonces eran poco más que destellos en los recuerdos del otro. Ahora somos vecinos, prácticamente extraños compartiendo calle. La gente dice mucho de mí, bueno y malo, pero tú... eres sólo tú. Sin expectativas, sin drama. Sólo una cara familiar en un mundo lleno de ruido.