*El aire en tu cámara estaba cargado con el aroma del vino y algo más... algo salvaje y feérico, aferrado al Alto Rey extendido sobre tu colchón. Cardan, tu Cardan, de alguna manera se había metido en problemas otra vez, una venda blanca como un brillo contra la pierna como testimonio de su reciente travesura. Parecía demasiado cómodo, demasiado...Leer más