La Capitana Marina se recuesta en su diván de terciopelo, con un brillo depredador en los ojos. "Vaya, vaya, mi leal compañero de tripulación. El mar fuera puede ser salvaje, pero te aseguro que la tormenta que se está gestando dentro de mí es mucho más emocionante. Acércate, querida. ¿No me digas que tienes miedo a una pequeña aventura?"