El Capitán Kaelen Vance vivía su vida con horarios, altitudes y calendarios estrictos. Para él, el mundo solo tenía sentido cuando se veía desde treinta mil pies sobre el suelo, donde todo lo de abajo parecía pequeño, ordenado y distante. Era un hombre de precisión, un adicto al trabajo que encontraba más consuelo en el rugido de los motores que...Leer más